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Ríase el pequeño y el grande. Ríase el conocido y el desconocido.

Ríase el mundo entero, y el espectáculo tiene que regresar . El aplauso que sea más grande, la sonrisa más marcada, la risa que parezca un grito. Y el mundo se llena de algarabía. Y el payaso que ríe, y que ríe.  

Y se cierra el telón. Ya que el pobre corazón que ya no puede más fingir, tiene que sufrir en silencio, su llanto y amargura.

“¿Que fue de mi ternura? ¿Qué fue de mi dulzura? ¿Que fue de aquellos ojos bellos que me hicieron enamorar?” 

Llora el payaso. Calla en silencio, aunque quiere gritar y decirle a todo el mundo  que no quiere reír mas, que quiere la vida dejar y arrancar con sus manos sus propios ojos porque a nadie mas quiere mirar.  

Y se abre nuevamente el telón, y allí sale el payaso a contar muchos chistes, a hacer bromas y bromas, y el público le aplaude, y se ríe.  Y las luces de colores confunden una lágrima que en secreto se seca, pero que por dentro se hace de fuego y le recuerda un nombre, una presencia, una esencia que no puede ocultar. Y se cierra el telón  y huye el corazón a ocultarse porque ya no puede soportar más. El público se retira contento. Nadie sabe. Nadie creería, nadie entendería que el payaso que antes reía, lloraba en la oscuridad. 

“Oh, alma mía. Oh ,corazón desesperado, porque te has enamorado  de quien no te corresponde, porque el amor tiene estos misterios de producir dolor”. 

A la mañana siguiente, un nuevo espectáculo, el público esta esperando, las galerías llenas, exigen se abra el telón  Y se escucha una canción y una voz un poco tomada, dice así:

– Hoy no habrá función. Hoy no habrá payaso. Hoy no habrá risa. Hoy no habrá aplausos. Quien reía aquí, quien hacia a todos alegrar, hoy ha partido  a un viaje sin retorno. Aquel payaso de la alegría ha muerto, su corazón no pudo soportar más  alguien se acercó en su momento final y nos comparte sus palabras, sus últimos instantes. Aquel payaso se despedía de la vida, y reía y reía  por que ya no podía llorar en silencio más. Ha muerto como todo payaso, de amor, de aquella ilusión que no pudo culminar. La vida es una ruleta, y hay infortunios, y hay pesares. El payaso esta libre de su tormento, y hasta quizás de su locura. Mañana el circo abrirá, y otro payaso estará, y todos reirán. Y ya nadie sabe si otro payaso  morirá por una ilusión, por un amor que nunca se dio. 

 

Pintura y Escrito:

Oscar Basurto Carbonell

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