No hay escudo ni pared, ni barrera que te pueda proteger, mientras más huyes mas te acercas. Mi consejo es que te calmes, que te aquietes, que busques serenidad solo así pasara, su poder  es demasiado grande  pero lucha por enfrentarte al tan grave e hiriente que solo en su intensidad se puede comparar al odio, y esto por su condición tan destructiva . Quisiera el alma no pisar esta senda, no beber esta copa, ni mirar ese día. Quizás llegara   como después de un sol de mediodía, inevitablemente la tarde se hará fría, y la noche más oscura, tan oscura que llegaras a pensar que estas en el infierno, sollozará tu  corazón, tus fuerzas se debilitaran  tu esperanza languidecerá, tu boca se secará, tus manos temblaran y doblaras tu rodilla y nada habrá que te sostenga .

 Pero sígue el consejo, deja que este viento pase y no se arremoline en tu cabeza porque será como  una corona de espinas hiriente, lacerante, sinceramente tu ser buscara no ser pero si te dejas atrapar te acariciará lentamente con el filo  de mil y una espadas. ¿Qué hago?- dirás.     

Subir a la montaña o bajar de ella  .No, no es esta la solución. Se perderá hasta la razón, hasta el sentimiento, se perderá hasta el conocimiento. Aun  la amargura comparada parece dulzura. ¿Sabes lo que es? Lo que nadie quiere ser, lo que nadie quiere tener que vivir.

Es la tristeza.

Pintura y Escrito:

Oscar Basurto Carbonell