Seguro que hay noches sin  estrellas y días grises sin brillo solar.

Hay campos también donde las flores se marchitan y en la copa de los árboles donde las aves hacen sus nidos , no hay nada que anidar. 

 Hay también ríos que se secan, mares innavegables, montañas con picos inalcanzables, y caminos y destinos que no nos llevan a ningún lugar. 

Hay amores que se pierden, otros que nos rompen el corazón. 

Hay días que se hacen demasiado largos, días donde las lagrimas no consuelan, donde la angustia parece llenarlo todo, días donde solo nos acompaña la soledad como si fuese una trampa maldita  que nos  atrapa y no quiere dejarnos partir. 

Hay días en que la libertad se ha vuelto cadena y la vida en una condena, y largo es el sufrir.  

Hay días de enfermedad, de penas y de pesares, de problemas y dolores.

 Hay días donde vemos morir frente a nuestros ojos, a la misma esperanza. Días donde la belleza se hizo fealdad, donde el afecto se transforma en odio, y en donde hubo paz, hay violencia, guerra y  muerte.

 Hay días que jamás deberían llegar. Días donde un barco se quiebra en  alta mar  y nadie sobrevivió al naufragio. Días de sombra y de oscuridad.

 Hay días y muchos días, demasiado  tal vez donde la vida  se hizo al revés,  días donde corremos y gritamos, y volvemos a correr, y volvemos a gritar dentro de nosotros mismos y  no nos hallamos, ni siquiera nos escuchamos. 

Y cuando todo se ha perdido, y cuando todo parece terminar, del mismo vacío, de aquel gran todo y aquella nada que parece la vida, como remolino sin sentido una fuerza superior verdaderamente magnifica  te apura y te dice:

Descansa en mi,  sí  estás cansado, que yo ya sufrí por ti. Ven  y reposa en mi corazón, yo te devolveré el sentido  a la vida, la vida misma te la devuelvo pero exaltado con un amor eterno, y ese mismo amor para toda la eternidad. 

De verdad, cuando todo parece haberse perdido, recuerda a Jesús crucificado, murió pero resucito al tercer día, y te llevo a ti y a mi en su cruz y en su sufrir, y el jamás nos abandonará cuando todos nos abandonen, cuando todos nos rechacen. Jesús abre sus brazos, y enseña su corazón puro, lleno de amor. Vayamos hacia el que esta frente a nosotros, y en el encontraremos la nueva vida, la felicidad plena y la paz verdadera.    

 

Pintura y Escrito:

Oscar Basurto Carbonell

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